El camarero Atahorcas conocía a Syska, ya que es una de sus clientas habituales. Me habló de las misteriosas reuniones que Syska celebraba regularmente en su taberna, y me dirigió hacia un soldado de nombre Ignavus Correcresta. Me dispuse a encontrar a Ignavus y resolver el misterio antes de que más soldados del Pacto resultaran heridos.