En las profundidades de Maguuma escalamos la retorcida aguja en el interior del árbol descomunal que vigilaba el corazón de la selva. Mientras el dragón de la selva estaba distraído con el asalto a gran escala que se producía en el exterior, mis aliados y yo nos infiltramos en la estructura y nos encontramos al mariscal Trahearne. Tras discutir la situación, Trahearne nos informó de que, como él ahora formaba parte del dragón de la selva, podía ejercer de cauce para acceder a la mente de Mordremoth. Elaboramos un plan para desafiarlo a una confrontación final.