Todos ayudamos a defender la aldea de Falooaloo: mi compañero, el celador del pasado Oldoo, Barush, yo y hasta Sashoo; pero la aldea quedó destruida por el ataque de la progelie. Conseguimos salvar a los quaggan, incluidos los huevos que acababan de eclosionar y nos aseguramos de contar con la ayuda de los aldeanos para la inminente guerra contra los dragones ancianos. Ni de cerca fue una victoria completa, pero tendrá que bastar: la amenaza de los dragones crece con cada día que pasa.