Shashú nos llevó hasta Barush, uno de los pocos quaggan que no se avergüenzan de mostrar su lado iracundo y luchar. Costó un poco convencer a Barush; los aldeanos le habían dado la espalda durante años por su falta de vergüenza, pero cuando vio a los quaggan que se habían corrompido y convertido en progelie, aceptó unirse a la defensa de la aldea de Falooaloo.