Matamos a los siervos del dragón de hielo que vinieron a destruir la aldea de Gara, pero a un coste terrible: tanto la aldea como muchos de sus aldeanos perecieron en la lucha. Pese a ello, la mayoría de la gente de Gara sobrevivió y él nos estuvo agradecido. Tras darse cuenta del alcance de la amenaza que suponen los dragones ancianos para todo Tyria, juró ayudarnos en nuestra lucha contra ellos, como nosotros le habíamos ayudado a él.