Decidí que el Cuerno de Romke estaba demasiado corrompido y debía ser destruido. Los kodan tenían una forma de extraer el poder del cuerno, pero este invocó terroríficas criaturas para defenderse. Al final, vencimos. Me disgustó perder esa herencia de mi antepasado, pero ahora los Hijos de Svanir no podrán usarlo más con fines siniestros.