Eir y yo encontramos al havroun del Cuervo Weibe, y le ayudamos a recuperar de las cuevas draga un artefacto robado del santuario del Cuervo. A cambio, Weibe piensa acompañarnos cuando regresemos a la Niebla para enfrentarnos de nuevo a los Hijos de Svanir. Primero haremos que esos brutos adoradores de dragones nos digan qué fue de Valda y de Solvi, y después les haremos pagar por profanar la Niebla.