Llegué hasta el gran espectáculo del circo ambulante y, tal y como me temía, el maestro de ceremonias se estaba preparando para su representación. Fue una dura batalla; el maestro de ceremonias intentó utilizar a los inocentes hipnotizados contra mí, pero al final lo llevé ante la justicia. El capitán Thackeray me agradeció de todo corazón que siguiera ayudando a la gente de Linde de la Divinidad.