Mi sociedad y yo presentamos nuestro gólem brutalmente impresionante (GBI) ante los jueces del Premio Snaff y quedaron bastante impresionados; hasta que el GBI se cortocircuitó y huyó. Pese a ello nos alzamos con el Premio Snaff, pero ninguno puede reclamar el título de "Savant del Premio Snaff" mientras no recuperemos el GBI.