Todos tienen su obligación. Las haciendas locales suministran provisiones a las legiones y la Planta de Costaébano purifica el agua del Lago Filonegro. Por desgracia, nuestros enemigos también son conscientes de su importancia. Los separatistas roban en nuestras haciendas, mientras los agentes de la Legión de la Llama sabotean nuestro suministro de agua. Nuestros soldados están ocupados con los fantasmas de las Ruinas de Grendich. Toda ayuda será bien recibida.