Desde hace generaciones, las gentes de Halcón de Ébano no conocen otra cosa que no sea la guerra. Yo nací en pleno conflicto: mi familia se dejaba la piel extrayendo hierro de la tierra para que los herreros lo golpeasen, lo forjasen, lo afilasen y lo convirtieran en armas letales. Todo el fruto de nuestro sudor estaba destinado al esfuerzo de guerra. Ahora que la paz ha dejado de ser una quimera, hemos de darle un nuevo uso tanto al hierro como a nuestro trabajo. ¿Quién iba a pensar que un[f:"una"] forastero[f:"forastera"] nos haría comprender la importancia de ser flexibles? El hierro también puede servir para reconstruir; los soldados también pueden dar consuelo; un forastero también puede ayudar a una ciudad a salir adelante. A partir de ahora, intentaré ser tan flexible como el hierro y dejarme moldear según las necesidades. Gracias por hacernos ver esta gran verdad.
— Capataz Boslo