A continuación, llegaron las pruebas mentales para desafiar mi astucia y mi fuerza de voluntad. Las lecciones que tratan de impartir son valiosas, no digo que no, pero me han robado un tiempo precioso en mi persecución de Vloxx. En algún lugar, ahí arriba, ya habrá iniciado el rito seguramente y, si no lo detengo a tiempo, a saber si tendré más ocasión de pararle los pies.
Salí de las pruebas sin un rasguño, pero también sin tiempo. Al entrar en la cámara final, Vloxx flotaba ante mis propios ojos, tras completar el rito de divitium nava apenas unos instantes antes de que yo pudiera intervenir.
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