Llegué demasiado tarde. Vloxx había completado el rito y llegado... al otro lado, supongo. Tenía el mismo aspecto al acabar, pero no cabía duda de que se había producido un cambio. Me dijo que me acercara, asegurándome que no tenía nada que temer.
Antes de que pudiéramos hablar, Kuda llegó y nos interrumpió. Su efímera felicitación a Vloxx por su logro dio rápidamente paso a la exigencia de que ahora debía transmitirles todo ese poder a la Inquisa y a ella misma. Y fue entonces cuando al fin Vloxx desveló sus cartas, dándole a entender que nunca les permitiría ostentar semejante poder. Ni que decir tiene que eso hizo enfurecer a Kuda, que se puso a proclamar a voz en grito que la Inquisa era suya. Él le dijo que se la quedase toda para ella y, con un suave gesto de la mano, la teletransportó fuera de la estancia.
Fue entonces cuando él y yo hablamos. Le pregunté qué tenía pensado hacer y me explicó que se había dado cuenta de que su visión había sido demasiado limitada, que los gobiernos corruptos y los líderes ineptos no eran sino meros síntomas del problema. Insistía en que tenía que arreglar el "código de la creación", que con un sencillo cambio podía solucionar todos los problemas de Tyria. Traté de hacerle entender lo radical que eso sonaba, pero lo que quiera que hubiese visto lo había convencido enteramente. Me prometió que yo presenciaría lo que tenía planeado y entonces... desapareció.
Ojalá supiese qué hacer ahora.