Por el lecho seco del río que en su día solo albergaba polvo vuelve a fluir el agua. Y, para los habitantes de la pequeña aldea de Rojollano, la esperanza vuelve a fluir con el caudal, tras años de escasez por el desvío del río Ullen. Aunque los llamamientos a las autoridades locales aún no han obtenido respuesta alguna, la ayuda ha llegado de un modo inusual.
¿El benefactor? Un ingeniero hidrológico de Rata Sum que no ha querido identificarse ante los lugareños, pero que decidió redirigir personalmente una ramificación del río para que atravesase la aldea antes de reconectar con el cauce principal, permitiendo un acceso vital a este preciado recurso sin perturbar el destino final del agua.
Sin embargo, no todas las reacciones han sido positivas. El administrador Grozz, que supervisa el río, ha sido feroz respondiendo: "No podemos permitir que cualquier facineroso interfiera con nuestra labor sin mediar el debido informe, hacer un estudio formal, pagar los impuestos necesarios y permitirnos ejercer una supervisión directa. Estas cosas conllevan un determinado protocolo y procedimiento. Si este señor siguiera las vías adecuadas, en solo seis meses podríamos empezar a llevar a cabo una evaluación del terreno".
En cuanto al ingeniero en cuestión, se largó al acabar y no hemos podido contactar con él para que nos comente su opinión al respecto.