Nos reunimos con Minna en la Cúpula de la Palabra Innombrable, donde había hecho preparativos para realizar el rito con el fin de invertir los efectos de la maldición. Aún se respiraba la decepción reinante por habernos quedado cortos con Vloxx y Kuda, pero romper la maldición nos quitaría parte del mal sabor de boca de nuestros fracasos. Isgarren, nuestro aliado más poderoso en Castora, se había ido debilitando progresivamente con cada paso que dábamos adentrándonos en aquella tierra. Como no solo era el brujo más fuerte del Resguardo Astral, sino también el que conocía de primera mano la isla y a los videntes, contar con su apoyo y su sabiduría para enfrentarnos a la Inquisa podría cambiar las tornas de todo este conflicto.
Minna comenzó el rito, llevándome de altar en altar, formando un gran círculo dentro de la cúpula. Yo iba realizando los movimientos adecuados a su lado mientras ella recitaba la fórmula rompemaldiciones recién preparada. Durante unos segundos, no tuvimos demasiado claro si había servido para algo. De pronto, se abrió un portal y de allí salió Isgarren de un buen humor inusitado.
Nunca lo habíamos visto tan radiante en..., bueno, desde que yo recuerde. Y era como si el tiempo que había pasado con la maldición, incapaz de contribuir a la lucha, incapaz siquiera de pensar con claridad, le hubiera conferido en cierto modo una "perspectiva que necesitaba hacía tiempo", por usar sus propias palabras.
Pese a todo, cuando le conté lo que había dicho Vloxx, lo de que quería realizar "un cambio" para reforjar los cimientos de la realidad, Isgarren tuvo claro que semejante senda solo podía conducir al desastre y que era imprescindible ponerle freno.
Mientras aún estaba asimilando las agoreras palabras del brujo, recibí de pronto una llamada por el dispositivo de comunicaciones: ¡la concejala Ludo, desde la zona continental! Una vez derrotado el Vidente Absoluto y rota la maldición, la bruma que rodeaba Castora se había disipado y Ludo por fin había podido contactar por primera vez desde zarpamos de Arco del León.
Presioné a Ludo, preguntándome cuánto sabía exactamente sobre el hecho de que Vloxx —tal y como me había admitido él mismo hacía semanas— tenía permiso del propio Consejo Arcano para llevar a cabo su expedición a Castora.
Ludo estaba desconcertada. Le expliqué rápidamente que Vloxx había completado el rito de divitium nava y que Kuda había asumido el cargo de directora de la Inquisa. Aunque quería más detalles, se dio cuenta de que, si ella podía comunicarse conmigo, los miembros culpables del Consejo Arcano podrían con la misma facilidad comunicarse con Kuda y guardarse las espaldas. De pronto, cortó la llamada para reunir pruebas antes de que Kuda pudiera mandar una advertencia.
Habíamos hecho todo lo posible, por el momento. Ahora tocaba valorar las opciones disponibles y ver si podíamos recabar más información sobre los próximos pasos de Vloxx. Estaba por ver si el cambio de disposición de Isgarren se cimentaría a largo plazo, pero, mientras se recuperaba, al menos habíamos sacado algo en claro de todos los esfuerzos invertidos en el Jardín de la Eternidad.
La pregunta era cuál sería la próxima maniobra de Vloxx. Una vez completado el rito de divitium nava, poseía la fuerza y la visión necesarias para rivalizar con Isgarren, pero, a pesar de sus conocimientos recién hallados, parecía querer algo más, algo que ni el poder de los brujos más poderosos había podido acometer: "un cambio" que reparase "el código de la creación".
Había que tomar perspectiva dando un paso atrás y reevaluar toda la situación. ¿Abandonaría Vloxx Castora, o había algún rincón de este lugar que desempeñara una función en su visión del futuro? No sé muy bien lo que pretende. Lo que está claro es que no podemos dejar que lo consiga.