El resto se quedó atrás para mantener ocupados a Kuda y la Inquisa mientras Canach y yo nos dirigíamos de vuelta al templo para detener a Vloxx. Lo malo es que de primeras no pudimos siquiera llegar a la barrera porque se habían llevado la llave de control. Y la cosa se había complicado aún más porque el Vidente Absoluto, la estatua del templo antes inerte, había cobrado vida. Hubo que maniobrar con muchísimo tacto para recuperar la llave, pero lo logramos, aunque nos llevó un tiempo valiosísimo. Conseguimos colocar la bomba de Canach y alejarnos de la detonación con cierto margen. Él se quedó en la entrada para montar guardia mientras yo me lanzaba a seguir a Vloxx en solitario.
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