Tal día como hoy, el manto del liderazgo que llevo sobre los hombros me pesa enormemente... En favor de quienes se consideran nuestros aliados mas no hablan aún el idioma de los videntes, estoy escribiendo estos diarios en la lengua común de Tyria. Que quien los lea atienda con prudencia a sus palabras.
Uno de los nuestros, Isgarren, ha resultado ser un peligro para el santuario que nuestro pueblo había establecido en Castora. No corresponde a esta misiva detallar sus delitos, pero baste decir que un consejo de nuestros miembros más sabios y ancianos se ha reunido y ha validado mi propuesta de imposición de sanciones.
A partir de este día, el vidente Isgarren quedará exiliado. El método concreto que se adoptará para llevar a cabo dicha medida punitiva se debatirá a lo largo de los próximos días.
Entretanto, me he retirado a mi jardín a reflexionar y escribir estas páginas, que dejaré para que valoren quienes vengan después de mí. Voy a hechizar estos pergaminos con un conjuro tan sencillo como poderoso que garantizará su preservación durante eones.