Guild Wars 2 Base de datos

Se acabó. Isgarren se ha exiliado y la maldición está activa. Scudo. Falta. Santuro. Esas palabras son solo el principio, no obstante. Desde entonces, he pasado las últimas horas tejiendo un hilo por toda nuestra isla, atándolo a una maldición más extensa y vinculándolo a la piedra sombría en el corazón de la aguja. Una maldición que no solo surgirá, sino que se concentrará en los puntos relevantes de nuestros enclaves más sagrados. Isgarren podría, en su arrogancia, tratar de regresar a Castora algún día con el objetivo de poner a prueba su entereza contra la maldición y debo prepararme para sus lances. Por eso, he conectado esta maldición a la propia tierra, de modo que, en caso de que Isgarren vuelva a poner nuestra isla en su punto de mira, le prive de la mismísima esencia vital de su forma corpórea. Y con más intensidad cuanto más se aproxime al origen de todo. Lo único que podría hacer para acabar con la maldición es justo lo que acabaría con su vida.