Experimentos con muestras del núcleo:
Hemos expuesto fragmentos de coral a un calor abrasador, un frío paralizante y ácidos muy corrosivos. Lo hemos troceado, partido y sometido a una prensa hidráulica. A petición del investigador Uhr, lo hemos incluso atormentado con la música folclórica de los quaggan más espantosa que hemos podido encontrar en el amplio repertorio del archiinvestigador Tunsi. En todos los casos, los fragmentos reaccionan en tiempo real a cada uno de esos estímulos, adaptándose rápidamente a las nuevas condiciones. Parecen reforzarse y aguzarse cada vez más contra lo que percibe, tal vez de manera justificada, como amenazas.
Según van empeorando las condiciones, estos fragmentos de coral se adaptan y propagan dinámicamente. En el transcurso de las reacciones más violentas, unos cuantos fragmentos llegaron incluso a perforar la carcasa experimental que los protegía. Los investigadores que llevan más tiempo in situ han empezado a asegurar que escuchan quejidos angustiados en las frecuencias más bajas de su rango auditivo.
Además de mostrar un crecimiento rápido y agresivo tras sobrevivir a varias rondas de estímulos, este coral es también capaz de producir nubes de fragmentos cuya inhalación tiene efectos que van de una psicoactividad aparentemente benigna a una neurotoxicidad letal. Los videntes nos han legado una herramienta biológica realmente revolucionaria y, pronto —gracias al perseverante ingenio de la Inquisa—, tal vez sea incluso un arma biológica revolucionaria.
Xhunn insiste en malgastar tiempo y recursos en desarrollar una inoculación por si se produjese una exposición generalizada. Tal eventualidad sería inconsecuente estadísticamente. Hemos tomado todas las precauciones necesarias para mantener el coral contenido y, para nuestros experimentos con exposición directa, hemos recurrido únicamente a becarios. Tal y como se afirma en los registros holográficos de Kudu, "Cualquier experimento de valor exige coraje. La ciencia sonríe a los valientes".