Hoy, el primer grupo de nuestra cohorte entró a la cámara de la Ascensión, uno a uno, para llevar a cabo las pruebas.
Éramos dieciséis cuando emprendimos nuestro peregrinaje, pero solo doce acabamos entrando al portal que conducía al fractal donde se celebran las pruebas del divitium nava.
La candidata Illora fue la primera en entrar y también la primera en salir cuatro horas después. Nadie de nuestra cohorte tenía ninguna duda acerca de su capacidad y, según lo esperado, su Ascensión se produjo de inmediato. Ocupó su lugar en el círculo de aceptación.
Yo no me sentía tan capaz de ponerme a prueba de ese modo. El mentor Sidony asintió con un gesto comprensivo, pero temo que tras esa expresión tranquila haya decepción. Que me esté juzgando.
¿Cómo voy a decirle que, después de todo, tras la larga caminata desde el sur, aún no me siento... a la altura?