Guild Wars 2 Base de datos

Ayer decidí no dejar constancia de cuanto me pasaba por la cabeza. De haberlo intentado, habría resultado un ejercicio infructuoso y vano, indigno de un candidato del divitium nava. Pero, pese a todo, siento que debo intentarlo, así que me he propuesto documentar mi peregrinaje, cueste lo que cueste. Mi mentor Sidony me preguntó a las diez de la mañana que si me veía con fuerzas de entrar a la cámara de pruebas. Le dije que ni por asomo. La mirada que me echó fue como si me desgarrase la mismísima alma, arrancándomela de debajo de mis carnes para dejar a la vista de todos mi debilidad. Sé que muchos otros han sucumbido a la turbación que yo sentía. En mi investigación, había leído que algunos candidatos necesitaban hasta ocho semanas de preparación física y mental antes de afrontar las pruebas. La candidata Xintri, uno de los miembros más empáticos de nuestra cohorte, dio conmigo mientras me escondía entre las laberínticas estancias del jardín sur que hay a los pies del templo. Me dijo que su matrona se había pasado veintitrés días en el templo antes de lanzarse a intentar las pruebas. Sé que solo trataba de tranquilizarme, pero sus palabras tuvieron el efecto contrario y hui para hallar consuelo en la selva que hay al este del templo, en la Cúpula de la Palabra Innombrable. Ahí estuve marinándome en mis propios pensamientos odiosos hasta que el sol se puso y las estrellas me guiaron de nuevo a mi lecho.