Seguí la pista de los desvalijadores hasta llegar a una cueva al sur del Litoral del Naufragio. Para acceder a la base y conseguir más información sin que me detectaran, robé un exoesqueleto de la Inquisa y pirateé el sistema de control, configurando así uno de los gólems en modo de combate. Había pensado piratear varios gólems, pero el funcionamiento erróneo de tan solo uno resultó ser suficiente para atraer la atención de los mandamases de la Inquisa.
Sorprendentemente, uno de los líderes resultó ser la dirigente Kuda. Del otro no había oído hablar en la vida; un "biomante jefe" llamado Sebb. Sebb me ordenó abrir el corral de animales que había cerca para liberar a un par de sus criaturas experimentales: "5" y "7", reptiles injertados con tecnología gólem. Las criaturas despedazaron al gólem pirateado. Aunque Sebb parecía disfrutar de la oportunidad de poner a prueba sus criaturas, Kuda parecía molesta y quería centrarse en la actual misión. Tal vez ese desagrado que parecían profesarse pudiera ser de interés más adelante...
Con los gólems destruidos, escuché discutir a Sebb y Kuda; planeaban abandonar la instalación junto a la agente Thessa y su "equipo de obtención". Kuda reprendía a Sebb por el retraso, pero Sebb contraatacó mencionando que él solo respondía "ante el director".
Según salieron de la zona, recapacité sobre mi siguiente maniobra..., pero, de pronto, otros gólems empezaron a mostrar fallos de funcionamiento. Mi pirateo había funcionado, después de todo, solo que con efectos retardados... y tal vez demasiado bien. Mi propio gólem estalló en llamas y me vi en la obligación de lanzarme fuera y salir como pude de la caverna. Ya iría en otra ocasión tras Kuda y Sebb. Por ahora, era el momento de dar con mis aliados e informarles de todo lo acontecido.
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