Me dirigí a la taberna, donde descubrí que Canach ya la había comprado. ¡Para "recuperar las pérdidas del Martingala", según él!
Canach me invitó a una ronda, que procedí a servir a unos cuantos desvalijadores para soltarles la lengua. Y vaya si hablaron; descubrí que la Inquisa estaba atrincherada en una caverna al sur, tras una cascada. Al parecer, se estaba cocinando algún tipo de conflicto entre los líderes de la Inquisa, y la caverna estaba a rebosar de trajes de gólem y consolas.
Ya he ideado un plan para aprovechar toda la información sonsacada a los desvalijadores...