Guild Wars 2 Base de datos

¡La extracción fue un éxito! Una vez muerto el espécimen, pude recoger el plasma y los fluidos extracelulares necesarios con el fin de desarrollar una infusión espectral suficientemente potente como para proteger a los soldados humanos comunes de la agonía mursaat. O, al menos, eso espero, dado que únicamente he probado mi creación en una voluntaria de la Hoja Brillante. Por suerte, solo se retorció unos instantes al exponerla por primera vez (y experimentó un breve pero incómodo sangrado de nariz aproximadamente una hora después de dicho primer momento). Ahora, mi siguiente tarea es ver si un gólem es capaz de emitir esta esencia, lo que permitiría proteger a varias tropas simultáneamente, cosa que podría volver en nuestro favor la batalla contra los mursaat. Si los videntes hubieran podido equiparse con mi creación durante su propio enfrentamiento contra nuestro mutuo enemigo..., en fin, tal vez no estarían tan diezmados en la actualidad. Una vez concluido el experimento, comencé a guardar las pertenencias del espécimen para preservarlas. No contaba con muchos efectos personales, más allá de una daga ornamentada de piedra sombría —que inmediatamente deposité en un contenedor al vacío, sin éter, para su estudio adicional a modo de pequeño capricho personal— y una pequeña colección de gemas en estado latente. También localicé un pequeño diario cosido a la manga izquierda de su túnica. De no ser por el llamativo golpe que escuché cuando la prenda se deslizó y cayó de mi puesto de trabajo, tal vez me hubiera pasado desapercibido. Lo primero que descubrí es que el verdadero nombre de mi espécimen era Lenusso, un dato que no me había revelado en vida. El diario también se refiere a una segunda vidente, Onestra, que asumo que es (o era) hermana o compañera de Lenusso, dado el lenguaje tan personal que usaban para comunicarse. Teniendo en cuenta lo poco que conocemos de la estructura familiar de los videntes y, francamente, de todo lo relacionado con su composición biológica, este hallazgo no podría entusiasmarme más. Los videntes siempre han sido muy esquivos para ser una especie de tan crítica importancia en el ecosistema tyriano (pese a estar a un paso de extinguirse). El diario está plagado de reflexiones personales de Lenusso, así como de numerosas cartas y dibujos de Onestra. Sospecho que debían mantenerse separados para evitar que los mursaat los detectaran, razón que los llevaba a recurrir a métodos más arcaicos de comunicación. Pero lo que llama mi atención más inmediatamente es que ambas partes mencionan una isla en algún lugar remoto, rumbo al este, al otro lado del mar; un sitio al que anhelan "regresar". Ese enclave, al que se refieren como Castora, parece tener una especie de relevancia histórica para los videntes.