Guild Wars 2 Base de datos

¡El día se aproxima! Mazeo y yo nos someteremos a la ceremonia de divitium nava al fin. Mi hermano ha sabido mantener la calma, aparentemente, pero a mí no me engaña. Sabe perfectamente que será un gran honor para nosotros y una continua bendición para la familia. Meliore, cómo no, cree que el tema me obsesiona demasiado. Normal; como a ella la eligieron para el proceso hace años, lleva desde entonces imponiéndonos su "sabiduría eterna" a mi hermano y a mí como si fuese la mismísima decana. Aunque claro, es nuestra hermana mayor, como tanto le gusta recordarnos. Con todo, debo admitir que siento cierta envidia. Hace tiempo que deseo cuidar de la forja y trabajar en ella para crear instrumentos divinos como los que hace mi hermana mayor, desde que nos permitieron a los tres residir aquí. Se trata de un cometido que requiere una inmensa dosis de poder y control, virtudes que ella siempre se encarga de recordarme que no tengo. Me he tenido que conformar con ser su aprendiz a lo largo de los años, pero la banalidad ha hecho mella y me he hartado de limitarme a cumplir un papel de apoyo. --- Hice todo lo que me pidieron, palabra por palabra, gesto por gesto. Todo lo que Mazeo había hecho tan solo unas horas antes de mi propio intento. En cambio, mi cuerpo flaquea. Apenas soy capaz de deslizarme de una sala a otra del ala de convalecientes. Me han rechazado sin más, desterrada por la voluntad de este mundo. Nunca hilaré tramas de damasquinado ni crearé una obra maestra como el Dorat Fine. Mi vida será un desperdicio, vulgar y sin relevancia. Hermanito, hermana. Si leéis esto, tal vez podáis acabar perdonando mi dramatismo. Soy una persona vacía y gastada. Me han arrebatado algo que no puedo recuperar. Siglos en la estela, preparándome para al fin alzarme a tu lado, hermana, entre quienes ascendieron antes que nosotros. ¿Y ahora todo se derrumba a mis pies? No soy capaz de soportarlo. --- Mazeo se ha marchado de Castora esta mañana. Se levantó temprano y me llevó a la costa para ver el amanecer. Cantamos un rato y hablamos aún más. El conflicto con los mursaat ha crecido; ya no se limita a unas cuentas escaramuzas. Al menos, eso es lo que nos han dicho. Es necesario abandonar este puesto avanzado en los próximos años para proteger y preservar sus secretos y, si damos pábulo a lo que dicen los curanderos, mi enfermedad acabará conmigo antes de que se cierre el último portal. Mazeo dice que tiene pensado volver antes de eso para verme por última vez. Espero que lo cumpla. La guerra no trae más que incertidumbre. Meliore se quedará aquí, por ahora. Ha recibido una orden de traslado a los bastiones de Stellis Quor para colaborar con los planes del asedio de Apavim, pero le han permitido retrasarse por mí, para asegurarse de que recibo los cuidados necesarios en mis últimos años. Tras todo el dolor que nos hemos causado, no la hubiese culpado de haber decidido aceptar su nuevo cometido y pasar página, pero lo cierto es que la tengo aquí a mi lado.