La profesora Drugga nos envió a explorar el bosque que hay al oeste de nuestra nueva base de operaciones. Fue una misión sin muchos contratiempos, pues no queríamos adentrarnos demasiado sin refuerzos, pero cuando emprendimos la vuelta, mi escáner empezó sonar de forma continuada. Nos alertaba de picos cercanos de una energía sin identificar, aunque nosotros no éramos capaces de ver, oír ni oler nada. Asumí que el condenado trasto no funcionaba como era debido..., hasta que Yipp dio un paso al frente y desapareció. Lo único que quedó en su estela fue una especie de ola resplandeciente flotando en el aire y un único grito como demorado. Kaysi y yo nos quedamos allí un instante, más que nada en estado de shock, pero observamos que muchas otras criaturas que entraban en la zona también desaparecieron.
Justo antes de que emprendiéramos la vuelta a la base, Yipp emergió de entre la espesura cubierto de sudor. Nos explicó que, después de desvanecerse, había reaparecido a aproximadamente una milla al sur de nuestro enclave, escupido por una fisura abierta en el cielo. Marcamos el lugar y nos dirigimos de vuelta a la base para informar a Drugga, quien inmediatamente transmitió nuestros hallazgos al mismísimo director. Este, a su vez, nos ordenó construir una pequeña instalación de contención alrededor de ese enclave.
Me pregunto si será un descubrimiento aprovechable...