Día 5
Marnie me ha vuelto a preparar el desayuno esta mañana. Dice que no puedo resolver mis problemas con el estómago vacío. No sé si tendrá o no razón, pero sus deliciosos pastelitos de cangrejo nunca vienen mal. Si los lugareños tienen razón sobre que nunca han rescatado a nadie de este lugar —Castora, lo llaman aquí—, veo en mi futuro muchos pastelitos de cangrejo.
Tengo muchos problemas que resolver; no tengo demasiado claro cómo he acabado en esta isla. Cada vez que intento recordarlo, los recuerdos se disuelven en mi mente, dejando vacíos a su paso. Antes me dedicaba a la dracología y estaba estudiando a los Marcados como parte del Resguardo Astral cuando...
Ha vuelto a ocurrir. Los recuerdos se disipan.
Nadie del Resguardo ha intentado contactar conmigo, al menos que yo sepa. No he hecho gran cosa, aparte de comer y dormir. Y, a veces, no hago ni eso. Debo de tener un aspecto lamentable... Llevo días sin ducharme y no tengo más ropa que mi uniforme del Resguardo Astral, pero Marnie no ha dicho ni mu al respecto. Ha sido en todo momento amable y paciente, tanto ella como esa tal Cassi. No tengo costumbre de que me mimen así. Nunca he estado con la gente de Isgarren..., al menos que yo recuerde.
Ese vidente... Cuando el Resguardo me reclutó, dejé claro que me alistaba para progresar en mis propios objetivos, no solo en los suyos. Le hice una promesa a los míos. Y parecían estar de acuerdo. Pero cuando cuestioné mis órdenes, me informaron de que Isgarren había dicho que mis objetivos tendrían que "esperar indefinidamente dados los asuntos críticos sobrevenidos". Entiendo la urgencia de lidiar con los kryptis, pero desestimar tan abruptamente mis metas ha sido como recibir una bofetada.
Marnie y Cassi están llamándome. A lo mejor han capturado otro pez. Ojalá no fueran las únicas buscando.
(Hay tinta corrida en la página, como si quien hubiese escrito esto se hubiera tenido que marchar de repente).