Las ballenas siempre me han fascinado, incluso cuando vivía en la zona continental. Son unas criaturas tan bellas e inteligentes... Pero quedan varadas con mucha frecuencia en el litoral, a pesar de esa inteligencia.
Quienes nos preocupamos por estas criaturas (y somos unos cuantos, ¡pues resulta que mucha gente adora a las ballenas!) hemos ideado un modo de devolverlas al agua... algunas veces, aunque sea. ¡Hacemos lo que podemos!
Le pregunté a Pete si se le ocurría algo, pero se puso a hablar de los halcones surcaolas, como siempre. Decía no sé qué de que los halcones surcaolas habían conseguido adaptarse a la magia local y la usaban en su favor y no sé qué más (¡si lo anotara todo aquí, me eternizaría!). Puede que esa magia perturbe de algún modo la orientación de las ballenas.
En todo caso, siempre cabe seguir tratando de devolverlas al agua. ¡Ni una explosión de ballenas varadas en mi presencia!