Apenas llevamos unos días aquí, pero ya puedo asegurar que Castora es especial. Los otros norn sienten lo mismo y también los sylvari, a su modo. La naturaleza está prácticamente virgen aquí, pese a la presencia de los náufragos. Ojalá mi hija pudiera acompañarme para una sesión de caza o dos.
Sospecho que habrá mascas mayores, bestias feroces a las que hacer contemplar mi proeza. Preguntaré por ahí; a lo mejor los lugareños pueden ponerme en la senda de algo único, algo a la altura de mi leyenda o al menos algo que la gente no haya visto, allí en casa.
Por ahora, estoy asimilando las vistas, los olores, los sonidos. Siento como si pudiera oír una cacofonía de espíritus salvajes, espíritus que aún ni saben que estoy escuchando. ¡Es que me cuesta creerlo! Acabaré conectando con ellos, dándoles a conocer mi presencia. Entablar amistad con un espíritu nuevo ya haría que el viaje mereciese la pena.