Tras sopesarlo un poco, decidí hacer la primera parada de mi búsqueda en Rurikton, en Linde de la Divinidad. Ahí di con el libro de oraciones de Judge. Estas oraciones aparentemente inocentes contrastan enormemente con las divagaciones más siniestras que acabó desplegando en su obra posterior. Es trágico imaginar la vida de un joven alimentado por una fe tan ferviente en una causa que acabaría sirviéndose de él cual peón desechable con el objetivo de manifestar su visión. La juventud es propensa a este tipo de manipulaciones. Me hace preguntarme qué desatinadas sendas podríamos haber seguido tanto yo como aquellos a quienes considero mis amigos si una mala influencia nos hubiera atrapado con sus zarcillos cuando más vulnerables éramos. Un pensamiento revelador, sin duda. Pero no merece la pena darle demasiadas vueltas. Y tampoco es que tenga tiempo para hacerlo...
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