Lo escuchamos. Su voz es suave como el musgo, pero suena contundente como la roca sobre la que este crece.
Como un callado himno transportado por el viento, nos canta. Nos insta a avanzar. Debemos seguirlo.
Los primeros pasos en pos del final de una época. "Así lo ha escrito el destino".
Ya solo es cuestión de tiempo.