Con la puerta cerrada y las despedidas ya zanjadas, regresé a reunirme con la Alianza Tyriana. Informé al Consejo de los pormenores del viaje, otorgando crédito y responsabilidad allá donde era debido. Una vez despachadas las formalidades, era el momento de celebrarlo. Debo decir que no tener la perspectiva del estrés de la batalla pesándome sobre los hombros me ayudó a relajarme de una manera que no había conseguido en el festín de la víspera de todo aquel jaleo. Inspirado[f:"Inspirada"] por un optimista discurso de Jennah, charlé con camaradas. Pero, en vez de hablar de combate y estrategia, hablamos de... la vida. De nuestras esperanzas y nuestros planes para el futuro y de la ilusión por la promesa de los días que se avecinaban. Un agradable alivio. No sé lo que nos deparará el porvenir, pero, en este momento, siento una paz que no sentía desde hacía mucho. Y, mientras pueda durar esta sensación, pienso permitírmela.