La Voz del Destino me llama
para que lleve el viaje de los Ocultos
a su fructificación eterna.
Por eso, cuando el sol salga mañana
nacerá una nueva era.
Ungidos por sus rayos,
avanzamos, tres peregrinos
cuyos destinos se entrelazan para tejer
un tapiz transcendental
de lo divino.
Ulrich ha regresado. Sus solitarias comuniones con la naturaleza no suelen durar mucho. Apenas ha hablado. Nos pusimos pues a preparar la escasa cena como si nada hubiese ocurrido. Comimos prácticamente en silencio. Aunque eso fue hasta que el fuego comenzó a mermar...
De la oscuridad, la voz los llamó, pues ellos eran los elegidos para cumplir la misión de los Ocultos.
Y así les dijo: "Mi trío elegido... Estáis destinados... Buscad la puerta".
"Cuando el sol se oculte para todos los parajes..., escucharéis mi voz... y seré vuestro guía... Debéis abrir la puerta... Así lo ha escrito el destino... Así sea...".
Y pensar que, hace solo unas horas, nuestra mente estaba cegaba por efímeras dificultades... Estamos muy cerca. Aunque no soy capaz de recordar la última vez que comí en condiciones, mi mente nunca se ha sentido tan saciada.