Condesa:
Que no se te ocurra pensar ni por un segundo que puedes apartarme de tu pequeña "aventura empresarial". Tanto tú como yo sabemos que esos clientes ricachones que tienes no te pagan con halagos. Tenemos un negocio. Los dioses saben que yo he cumplido mi parte del trato y apuesto que la reina estaría muy interesada en conocer la tuya.
He sido extremadamente paciente contigo, pero es hora de PAGAR.
Recuerda, "alteza", que soy tu única fuente de suministros. Cuando vuelvas a estar sin blanca y en la más espantosa de las miserias, ¿crees que esos arrogantes con los que te codeas te mirarán siquiera de soslayo? ¿O es que esta vez quieres acabar entre rejas?
Un placer hacer negocios,
—H
(Te fijas en un símbolo de cuervo que te resulta familiar en la parte inferior de la página).