Realicé mi siguiente parada en los Bancales de Wenon, en las Selvas Brisbanas. Allí pude localizar la insignia del Manto Blanco de Tatyanna. Esta búsqueda de objetos sentimentales me ha hecho preguntarme qué clase de elementos representarían mi vida con una intensidad capaz de liberar mi alma de lo más profundo de la Niebla. Para Tatyanna, parece que su insignia representaba un lugar de pertenencia. Aunque, desde luego, no puedo condonar la compañía elegida, sí que entiendo que ese deseo de pertenecer pueda ser todo un pilar de la vida hasta determinado punto. Eso es algo inherente a todos nosotros. Pero la maldad tiene un modo de servirse de esas necesidades y redirigir ese dolor para sus propios fines.
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