Hoy solo he podido levitar durante medio día, la mitad que la vez anterior. Aún puedo escuchar la incontenible risa de Baraq cuando me vi en la obligación de usar las escaleras. El archivista Orestes lo mandó de vuelta a sus estudios con historias de cuando Baraq, Seraf y Manikaz aún estaban sin lustre, supongo que en un intento de animarme.
Muchos días, estar a la altura de las circunstancias se me antoja inalcanzable y no me veo capaz de estar a un buen nivel como mursaat. Orestes cree que soy idiota por pensar ese tipo de cosas y entiende cómo me siento a pesar de la inmensa diferencia de edad. No gozaré de una armadura con lustre hasta dentro de unos diez años, pero el archivista dice que debería aprovechar mi juventud mientras pueda, que disfrute de los "pequeños placeres" antes de que el peso de las expectativas y de la historia me abrume. ¿Cómo se puede flotar con semejante carga?
Antes de lucir lustre, debemos contar con cierta destreza mágica, sintonizar mejor con el fluir de las fuerzas mágicas de este mundo. Muchos de mis camaradas pueden hacerse invisibles o incluso mantenerse en el aire durante varios días seguidos sin descanso. Yo no voy mal para ser un[f:"una"] sin lustre de mi edad y, aunque me cuesta volar como al resto, uno de mis ascendientes ha comenzado a enseñarme hechizos de teletransporte. Parpadeo aquí, aparezco allá. ¡No se me da nada mal!
En fin, lo voy a dejar por hoy. Una suma investigadora se ha llevado a Orestes hace un instante. Parecía preocupada... Tenía un ojo de adivinación a su lado. ¿Qué habrá visto? No puedo evitar preguntármelo.