Velos de los consejos internos y externos:
Os escribo desde nuestro campamento en las ruinas exteriores de la ciudad mursaat de Bava Nisos. El progreso de la Alianza en la ciudad se ha estancado, bloqueado por una magia inusualmente potente. Hay concentraciones de agonía espectral y mareas de pavesas de Niebla que van y vienen; es un lugar maldito. Mabon lo sabía y por eso mantuvo la isla protegida.
Los nueve hemos tenido el inestimable placer de servir junto al difunto quinto velo y, aunque es posible que algunos de vosotros aún alberguéis cierta desconfianza por su engaño, sé que otros no. Al igual que a mí, reclutó a algunos de entre vosotros para incorporaros al sudario del colectivo. Progresasteis aprendiendo hechicería y protecciones arcanas que la mayor parte de mis ejemplares más versados envidiarían.
Normalmente, me agenciaría a uno de los miembros del sudario más experimentados para tareas de menor calado, pero, en este caso, me pregunto si alguno de vosotros, alguien que porte la llama de Mabon, podría desempolvar sus botas y atreverse a afrontar el reto.
Aguardando vuestra respuesta,
—Condesa Anise, octavo velo