Un tratado, por Neia Grinvald
984 d. É.
Hay quien asegura que algunos de los eventos del pasado se erigen sobre cimientos de hechos tan sólidos como los de cualquier castillo o fortaleza. Pero, como todo estudiante de arquitectura puede corroborar, en los cimientos de un castillo se pueden descubrir grietas... o hasta podrían difundirse falsedades sobre la estabilidad de su construcción. Por eso, los pilares de la historia también pueden estar repletos de mentiras, información engañosa y propaganda.
Les corresponde a quienes se ocupan del estudio de la historia seguir aplicando métodos contrastados tradicionales para discernir con mente crítica los hechos de la ficción, incluso (o quizá especialmente, cabría apuntar) en textos considerados sacrosantos por quienes ocupan actualmente cargos de poder. Nunca basta con tomarse cualquier relato como cierto sin contrastarlo ni corroborar de forma independiente las pruebas, por convincente que pueda resultar.
Pongamos como ejemplo la historia de nuestros propios dioses. Sabemos que existieron, pues su obra ha perdurado hasta el presente para que podamos estudiarla. Y esa obra nos lleva a poder afirmar con aplomo que eran entidades increíblemente poderosas. Más allá de eso, ¿qué se puede verificar de forma independiente sobre la historia de su llegada a Tyria? ¿Sobre su involucración en nuestro origen como humanos? Hay informes contradictorios, fechas contradictorias, hechos contradictorios... y pocas pruebas que permitan verificar un solo dato.
Este libro se propone como objetivo arrojar luz sobre...
[lbracket]El resto del texto es ilegible, probablemente a causa de daños ocasionados por el agua.[rbracket]