Con el corazón turbado, declaro que se nos viene encima la víspera de una nueva batalla. Han pasado pocas lunas desde que nos reuniéramos para semejante ocasión. Aunque nuestro anterior embate de valentía y sacrificio se vio recompensado con la victoria, me temo que no hay tiempo para dormirse en los laureles.
No obstante, en todo caso, sí que disponemos de margen suficiente para el debido festejo antes de atender la llamada de la lucha. Por ello, te invito a unirte a nuestros osunos para una velada comiendo, bebiendo y bailando. Preparémonos para mañana celebrando las dichas de hoy.
Tu humilde garra,
—Aliso Estoico