Acorralamos a Greer en su guarida, aún debilitado de nuestro anterior encuentro. Como las Mareas de Niebla habían remitido, no había sido capaz de recuperarse por completo antes de nuestra llegada. Agotado y separado de los suyos, Greer se lanzó a la embestida y comenzó la lucha.
Malice sonrió con suficiencia a la bestia, que trataba desesperadamente de convencer a nuestra campeona charr de que siguiera a sus ancestros y cambiara de bando. Pero ella se limitó a resoplar, invirtiendo toda su rabia en el asalto. Ningún otro titan manipularía a los charr ni haría daño a los kodan si ella podía evitarlo. Y así fue como el Portarruinas acabó al fin derrotado.
Apenas sin tiempo para recobrar el aliento, el portal de Dagda apareció ante nosotros. Era hora de darle guerra a Decima.