Os recuerdo a todos que NO se debe dar de comer a Alubias entre sus horas de alimentación programadas. No hay excusas que valgan; últimamente parece una foca, más que una criatura errante.
(Pillé a seis el otro día por la tarde deslizándole tajadas de salmón fresco. Tú entre ellos, garra Aliso, no creas que no te vi).
—Valle Espinado