Tras el combate, me reuní con mis aliados de nuevo en la Guarida de la Cosecha. Con todo lo que hemos investigado, con todo lo que hemos luchado..., nada ha muerto. Aunque se hubiera desplomado una aeronave, el ambiente sería igual de circunspecto, tal es el ánimo reinante. Caithe ya había informado a Dagonet y a la Alianza, y Pincho estaba a puntito de tirar abajo una pared de pura frustración mientras intentaba templar los ánimos. Todos estamos decepcionados, pero vivos.
También me sorprendió ver allí a Tristeza Latente. Aliso Estoico explicó que Aurora Apagada había reaparecido misteriosamente; una pequeña bendición en un amargo día. La identidad de Tristeza no corría peligro, al menos por ahora. Por el bien de la claridad mental de los kodan en tiempos difíciles, reservar semejante revelación hasta un momento más tranquilo se antoja fundamental. Puede que enterarse de que la afable curandera de las Picosescalofriantes es una bruja ancestral no sea justo el descubrimiento existencial que necesitan... y Aliso y Pincho ni siquiera saben aún la parte de la "Voz desaparecida", además.
Mientras todo el mundo reflexionaba sobre la batalla, Tristeza Latente me pidió que la acompañara de vuelta a la torre del brujo. Con tamaña incertidumbre acechando en el horizonte, seguir escondiéndose de Isgarren solo complicaría las cosas. Al mostrarme conforme, abrió un portal para que lo cruzáramos ambos[f:"ambas"].
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