Devastador. Es la única palabra adecuada para describir cómo se ha desarrollado todo. Pero empezaré por el principio.
Me reuní con Caithe y Malice en el delta para iniciar nuestra búsqueda. Tal y como temíamos, la niebla era cegadora, como si nos hubieran puesto una lámina gris sobre los ojos. Recorrimos el bosque, cada sendero sumiéndonos más y más en la desorientación. Es fácil ver cómo este lugar puede hacerte ir dando tumbos, por mucha experiencia que tengas. Avanzábamos a duras penas, la niebla más densa y pútrida cada vez que respirábamos. Cuanto más andábamos, más parecía reinar una sensación de inquietud, como si unos ojos invisibles nos acecharan entre los árboles. Observando... Esperando... Y entonces, una emboscada. La primera de muchas. Nuestros combatientes eran manadas de criaturas perturbadoras, cuya espantosa apariencia se antojaba tierra purulenta. Pensándolo detenidamente, se parecían a las criaturas que vi cuando estuve cerrando fisuras para Vanak, solo que el entorno les confería un aura aún más siniestra.
Entonces, encontramos el cadáver. El primero. A juzgar por su estado, llevaba un tiempo descomponiéndose. Nos pareció demasiado putrefacto para los días que llevaban desaparecidos los exploradores... hasta que dimos con el resto. Cadáveres tirados por el frío suelo como mudas descartadas. En mis años de experiencia, he visto lo que la muerte puede hacerle a un cuerpo. Pero esto... Era como si su mismísima alma se hubiese infectado y hubiera podrido el cuerpo desde dentro. Y el hedor... La forma en que perforó mis pituitarias, provocándome una sensación casi inmediata de quemazón en la parte posterior de los ojos... Me temo que ha quedado para siempre sellado en mi memoria.
De pronto, una voz se hizo presente entre aquel horror. Débil pero inconfundible. Buscando vida entre aquella carnicería, descubrimos a Gracia Ardiente, la única superviviente del grupo. Yacía derrumbada sobre un montón de heridos. Corrimos en su ayuda con la determinación de llevarla a casa con su último hálito de vida intacto. Y fue entonces cuando decidió mostrarse. El "forastero".
No es un forastero históricamente hablando, si lo que Malice nos asegura es cierto. En su opinión, la criatura es un titán. Es verdad que ninguno de nosotros había visto uno en persona, pero yo he escuchado historias, leído sobre su legado. Todo lo que puedo decir es que, según se fue acercando, parecía sin duda una criatura digna de las tumbas ancestrales. Antes de que pudiéramos procesar su llegada, huyó, dejando a un esbirro para luchar en su lugar. Una maniobra de cobardía de primera.
Tras un acalorado enfrentamiento, sometimos a la bestia y, a continuación, priorizamos nuestros siguientes pasos. Lo más urgente era que Gracia Ardiente recibiera asistencia médica. Dado el carácter histórico de sus ganas de venganza, Malice fue quien mostró más reticencia a abandonar la lucha. Sin embargo, si queremos tener opciones contra esos monstruos casi legendarios, debemos dejarnos guiar por la intención, no por impulsos. Cuando Gracia Ardiente esté a salvo, está claro lo que hay que hacer. Es hora de organizar un consejo de la Alianza.