El confesor se marchó la semana pasada. Se llevó a todo el mundo menos a unos pocos de nosotros. Tatyanna se cortaría un brazo y se lo comería solo para hacerle feliz, así que está encantada de cumplir hasta el final la misión de Caudecus en Janthir. También se ha quedado con nosotros Judge, cosa que me preocupa porque el chico es un cocinero espantoso. Le da miedo matar un conejo, así que supongo que comeremos patatas hasta que yo pueda salir y cazar uno. No nos han dejado gran cosa, pero no estaríamos en este camino si no fuera el correcto.
Caudecus quiere que sigamos buscando la ciudad, pero no podemos cruzar a las otras islas sin dolores de cabeza o que nos sangre la nariz. También estamos encargándonos de algunos invitados no deseados; no sabía que hubiera kodan por aquí. Al menos hemos conseguido permanecer fuera de su vista. Parece algún tipo de partida de caza, por lo que no me preocupa demasiado, pero nos mantendremos alejados. Judge vio que remaban hacia tierra. Probablemente vivan en algún lugar de tierra firme.
Mantendremos un perfil bajo hasta que se marchen. Después nos organizaremos y veremos si podemos sortear la maldición que nos impide avanzar.