A la amable gente de Gavril: os doy las gracias.
Os doy las gracias por vuestra hospitalidad. Os doy las gracias por compartir vuestros cálidos hogares y vuestra deliciosa comida, por dar la bienvenida al Manto Blanco en nuestro camino para alinear la luz en favor de la humanidad. Para aplastar a aquellos que amenazan nuestra capacidad de prosperar. Sois un pueblo amable. Merecéis un camino apacible. Merecéis el perdón por vuestro pasado. Espero poder proporcionaros el descanso que, como seres de luz, se os debe.
Aunque mi marcha de Gavril es tan inminente como poco deseada, dejaré aquí a algunos de mis seguidores para que cuiden de vuestra humilde aldea y guarden vuestra libertad. Los Ocultos me han hablado aquí, entre los rocosos acantilados y las traicioneras olas, y me han encomendado una misión.
"¿Qué misión?", os preguntaréis. La de protegeros.
Dejaré a Rhea Ingham, una de mis mayores devotas, como mi enlace y vuestra guía. Ella os vigilará y os cuidará. Dejad vuestras preocupaciones en sus manos; ella es una pastora, y vosotros los corderos.
Os aguarda un futuro opulento y colmado de prestigio,
Saul D'Alessio