Pradera Floreciente:
Ha pasado tanto tiempo que estaba seguro de que me habrías olvidado. Yo a ti no te he olvidado, y no podría ni aunque lo intentara. Muchas noches, el recuerdo de tu rostro es mi único consuelo. A mí también me gusta contemplar las estrellas por la noche, aunque, en verano, el sol no se pone durante varios días.
La vida sigue en el santuario, aunque, a menudo, es difícil. Hay muchos peligros, pero nuestro número y nuestra fuerza de voluntad nos brindan seguridad. Hay comida, calor y cobijo aquí, pero no hay flores. Espero que esto valga.
Me he pasado muchas horas suspirando por un modo de volver a verte. Iría hasta los confines de Tyria y los reinos de más allá si tan solo me lo pidieras. Hasta entonces, estaré aquí, entre el hielo, pensado siempre en ti.
—Cielo Invernal