Saul:
Debo ser breve porque creo que mi vida corre peligro. Los gemelos se muestran cada vez más impacientes con mis métodos. Por lo común dóciles, sus voces son ahora tan siniestramente quedas que me mantienen en alerta a todas horas..., con la puerta y la ventana permanentemente a la vista. La mayoría de las mañanas ni siquiera salgo de mi habitación sin un guardia. Sospecho que se han aburrido del ritual y se esfuerzan mucho menos que al principio en evitar que los otros aldeanos oigan los gritos de sus víctimas. Es una carnicería.
Y hablando de los aldeanos... Finalmente se han dado cuenta del cambio de tono. No entran a ninguna estructura del Manto Blanco a no ser que se lo ordenen o los lleven a rastras. Han dejado de comer nuestra comida. Incluso unos pocos han conseguido escapar. Todo iba tan bien hasta ahora... Estaban encantados con el resultado de nuestra labor de reconstrucción. Supongo que han desaparecido demasiados en muy poco tiempo. No es fácil culpar a los valravn de todas las desapariciones.
He probado a ralentizar nuestros movimientos, pero me preocupa que esto haya causado una ruptura que me veo incapaz de arreglar. Estoy acabada para los gemelos.
Te ruego que regreses y retomes el control.
—Rhea