Mi querido Cielo Invernal:
No ha pasado un día desde la última vez que te vi que no haya pensado en ti. En noches frías y claras, me quedo contemplando el cielo y pensando dónde estarás. Y, cuando la vegetación florece, pienso en cuando salíamos a cazar y seguíamos huellas entre la vegeflecha en flor.
La vida aquí sigue como siempre. Yo continúo preparando medicinas para la aldea y ayudando a mi madre a mantener todo en orden. Ya hace bastante tiempo que no sufrimos hambruna. A menudo, me siento en soledad en este sitio, pero estoy bien.
Espero que estés comiendo lo suficiente y viviendo calentito, y que no te falten presas. Espero que los vientos del invierno no puedan alcanzarte y que tu cabeza halle descanso fácilmente cada noche. Y espero que intentes permanecer bien hasta el día que vuelva a verte.
Siempre tuya,
Pradera Floreciente