Cuando crucé el portal rumbo al Campamento Luna, Malice me estaba esperando. Ya estaba asimilando su nuevo entorno, empapándose de todo cuanto podía. Para mi sorpresa, Caithe estaba a su lado. Explicó que se unía a nosotros por orden de Dagonet; un gesto diplomático, seguro. Parte de m sospecha que Caithe necesitaba una aventura, sobre todo después de que Aurene se echara a dormir. No conozco a nadie de Filo del Destino que se encuentre a gusto en un trabajo de oficina.
Las dos estaban charlando con Vanak, representante del Resguardo Astral y junto a quien luché brevemente en Amnytas. Antes de aclimatarme, me dijeron que Frode quería hablar conmigo a solas. Di con él en su despacho temporal, cansado y encorvado sobre el escritorio, ocupándose de los esfuerzos de aclimatación tyrianos.
Como todo había acabado dando fruto —la Alianza Tyriana y su súbita misión de entrar en Janthir disfrazándolo de diplomacia—, estaba esperando que ocurriera algo gordo. Todo estaba demasiado bien alineado. Frode preguntó si había oído hablar de Tristeza Latente mientras ayudaba al Resguardo Astral a combatir a los kryptis. El nombre me sonaba, desde luego, y me recordó que ella era quien había fabricado el Corazón de lo Oscuro. Era la antigua líder del Bastión de lo Celestial, si no recuerdo mal. Llevaba dos siglos desaparecida, supuestamente escondida entre los kodan en Janthir.
Isgarren la consideraba una "villana", pero Frode me advirtió de que Dagda hacía desbaratado todo lo que Isgarren daba por cierto sobre esta figura. También subrayó que, pese a este motivo ulterior ahora revelado, los habitantes de las tierras bajas serían valiosos aliados para la Alianza. Sería una misión productiva, diéramos o no con nuestro objetivo.
Antes de pedirme que me fuera, me proporcionó toda la información posible; estos kodan son nómadas que construyen durante cien años o así y luego se mudan a otra región cuando les es propicio. Y desconfían de la magia. Bueno es saberlo.
Tras mi iluminadora charla con Frode, regresé con los demás. Antes de partir rumbo a la espesura para experimentar Janthir de verdad por primera vez, Vanak nos enseñó el Campamento Luna y compartió con nosotros todos los detalles posibles sobre la región. Rumores de una ciudad mursaat abandonada en algún lugar de las islas y vestigios del Manto Blanco; bestias de los frondosos parajes naturales... Tenía el presentimiento de que Janthir sería peligrosa, y la información del Resguardo lo confirma.
Cuando acabamos con el tour, Malice, Caithe y yo partimos del Campamento Luna y nos dirigimos a la espesura del bosque. Ancestral. Un poco intimidante. Pacífico.
Fue entonces cuando caímos en la emboscada de una manada de lobos y valravn, que son una auténtica plaga en la zona. Una cálida bienvenida.
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