Guild Wars 2 Base de datos

"E-eres tan... duro", dijo Krag Aguantabombas. "¿Esto es granito...? Mira, ¿sabes qué? Olvídalo. Pensaba que íbamos a hablar antes de someternos a este rito juntos". Su mano se paseó por la superficie pétrea fría e inusualmente lisa de la piel de su camarada —si es que aquello podía seguir considerándose piel— para acabar agarrando firmemente una de las manos rocosas de su compañero. Sus miradas se cruzaron. "Ya", dijo el otro, con esos ojos aparentemente sin luz ensombrecidos por las titilantes llamas del fuego de la chimenea. "La llamada... se apoderó de mí. Me atrajo y susurró en lo más profundo de mi alma hasta que no me quedó más alternativa que entregarme". "Beryl...". "Sigo siendo tuyo. Siempre lo seré. Pero hay alguien más. El Gran Enano ya invade mucha parte de mi ser y pronto te pasará a ti lo mismo", respondió Beryl Petrollín, dando un reconfortante apretón al carnoso hombro de su camarada. El silencio se hizo entre ellos hasta que Krag reunió el valor suficiente para hablar, con una pícara sonrisa asomando en su rostro rosado. "Yo no soy de piedra. ¿Crees que aún podríamos...? Ya sabes...". "¿A los dolyak les vuelven a crecer los cuernos? ¡Ven para acá ahora mismo!", dijo Beryl riéndose. Y se dejaron caer sobre la cama, con un ostensible crujido de la estructura de madera a modo de protesta por la pétrea masa de Beryl. Ambos enanos rieron, coronando el momento con un único beso de Krag a su compañero en la pétrea mejilla. "Dile al Gran Enano que también puede tenerme a mí", susurró Krag, frente con frente. "Pues debería sentirse muy afortunado", Beryl respondió, exultante. En una noche más bulliciosa, cualquier transeúnte hubiera visto el inquietante resplandor azul que manaba del interior y hubiera escuchado a lo lejos los cánticos de enanos del pasado, pero la pareja durmió inconsciente, sin que nada ni nadie los molestase. --- En el viciado y almizclado aire que se respiraba a la mañana siguiente, con los pocos rescoldos que restaban del fuego dando sus últimas señales de vida, una ráfaga de viento sacudió el corazón elemental del hogar enano, reavivando la vieja llama. Alzándose de aquella cama derrumbada, los dos enanos de piedra refunfuñaron y rezongaron antes de afrontar la gélida mañana de las Picosescalofriantes, sintiendo el calor aún sin fuego, envueltos en el amor del Gran Enano. *Hay una pequeña nota al margen:* Para hablarlo en el club de lectura: Aunque abandoné mi hogar antes de que comenzara el primer rito, desde entonces he aprendido que los Deldrimor se convertían en piedra durante ceremonias celebradas por sumos sacerdotes, normalmente en grupo para ahorrar tiempo. En ningún caso hubiera podido pasar mientras dormían en su casa ni desnudos, por cautivador que pueda sonar.